Aquello de ayudar

A veces ayudar no es tan fácil como uno quisiera. Bien sea porque hay cosas que se escapan de nuestras manos, bien sea porque hay límites que uno no puede traspasar, o simplemente que a veces nos conseguimos con obstáculos que nos impíden ayudar limpiamente.

Muchas veces uno cree que está ayudando a alguien y resulta que es poco, que la ayuda no alcanza o que la misma impotencia hace que uno se estanque mientras piensa en qué más puede hacer.

Pero otras tantas uno se consigue con gente que uno cree que viene a dar una mano desinteresadamente y resulta que buscan un protagonismo absurdo, cirquero, patético.

Si ya de por si da mucha impotencia el tener las manos atadas al ver que no es mucho lo que uno hace, da más impotencia el ver como otros se llenan de "glorias" ajenas como si hubieran estado ahí desde el principio, como si hubieran palpado el dolor de primera mano, como si en verdad estuvieran ayudando y no haciendo un teatro.

Inocentemente al principio uno cree que la generosidad, la bondad, la ayuda viene sin ningún trasfondo, que es desinteresada. Luego ves en los recovecos que la función apenas comienza y se arma una red de alarmismo, de rumores, de lleva y trae, de dar noticias como si fueran la fuente de ellas, de vanagloriarse y regodearse en lo que supuestamente ellos eluden.

Mi conciencia está muy tranquila. No robo noticias ni armo showcitos. Pida ayuda si algo se me escapa de las manos y agradezco esa ayuda.

Estoy haciendo todo lo que más puedo en este momento. Doy lo que tengo, pido ayuda al que se que puede ayudarme si me escasean las ideas o los recursos. No juego bajo. No juego sucio. No me lleno de glorias. No busco redención, ni premios, ni alabanzas.

La vida, hace unos años, me puso en mi camino ángeles que me ayudaron y a los que bendigo cada día, porque sin conocerme me abrieron las puertas de sus casas y de sus vidas. Yo solo me siento en deuda con la vida y devuelvo poco de lo mucho que a mí me dio cuando lo necesité.

Por eso estoy molesta, herida, indignada, pero Dios es mi mejor testigo. A él le dejo lo que hago y lo que no. Él lo sabe todo. Sabe que hace cada quién y que no hacen...

Cuando este asunto se solucione, porque tengo fe en que se solucionará, yo simplemente daré las gracias y seguiré mi camino. Sin levantar polvo, sin aspavientos, sin griterías, sin alarmismos, sin showcitos, sin circos baratos.

Se lo que hago, se lo que di, abrí la puerta cuando nadie estaba viendo.

Bienvenida la ayuda, pero dejen el show para los canales de televisión, porque yo no gano nada ayudando, solo la satisfacción de saber que ayudé a que se hiciera justicia. Más nada!

Haz el bien y olvídalo.

Proverbio árabe.

1 comentarios :

Manuel dijo...

Hola Curiosa:

Cuando realmente necesitamos ayuda o la damos, es porque nace del corazón.

Como dices algunos solo buscan un beneficio particular. Otros se sienten felices con simplemente haber arrimado el hombro.

Ojala este siempre en los que arriman el hombro desinteresadamente.

Saludos

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