Querida Doctora Corazón:


Soy marino mercante. Mis padres viven en Petare y uno de mis hermanas vive en Maracay, casada con un tipo del Estado Apure.
Mi mamá y mi papá recientemente fueron arrestados por procesar y traficar cocaína, por lo que actualmente dependen de otras dos hermanas mías, que son prostitutas.
Tengo dos hermanos, uno está preso por 30 años en la cárcel de Sabaneta por violación , y el otro está preso en Tocuyito por incesto con sus tres hijas menores.
Recientemente me comprometí en matrimonio con una prostituta colombiana, de Cartagena, que todavía trabaja medio tiempo en un burdel, sin embargo su tiempo ahí está por terminar porque recientemente la infectaron con una enfermedad de transmisión sexual.
Tenemos intenciones de casarnos tan pronto como sea posible y actualmente estamos viendo la posibilidad de abrir un burdel aprovechando los conocimientos de la industria que tiene mi prometida, para que ella funja como gerente.
Espero que mis dos hermanas estén interesadas en unirse al equipo; aunque prefiero que no se prostituyan ellas mismas, quisiera por lo menos sacarlas de las calles, y espero también que dejen la heroína.
Mi problema es este:
Amo a mi prometida y realmente quiero que conozca a mi familia, y por supuesto, quiero ser totalmente honesto con ella.
Querida Doctora Corazón, la pregunta es:
¿Usted piensa que debería decirle a mi prometida que mi cuñado, el apureño, es chavista, o piensa que esto perjudicaría mi reputación e imagen ante mi prometida?
Por favor, conteste rápido. Espero su respuesta.
Gracias, estoy desesperado!

Aprender a Compartir (toda una enseñanza)

Una pareja de ancianos entró a un local de Mc Donalds y se sentó junto a una mesa donde unos jóvenes estaban cenando.

El anciano se acercó a la caja e hizo su pedido.

Al recibirlo regresó a la mesa junto a su esposa, desenvolvió la hamburguesa, la cortó por la mitad y puso la mitad junto a su esposa. Con mucho cuidado contó las papas fritas y colocó la mitad junto a su esposa tal como hizo con la mitad de la hamburguesa.

Metió dos pitillos dentro del refresco y lo puso entre él y su esposa.

El anciano empezó a comer la mitad de su hamburguesa, la gente se les quedó mirando con compasión.

Un joven se les acercó y educadamente les ofreció comprarles otra ración de comida.

El anciano le contestó que no se molestara, que estaban acostumbrados a compartirlo todo.

La gente se dió cuenta de que la anciana no había probado bocado, solo miraba como comía su esposo, y de vez en cuando bebía un poquito de refresco.

El joven se acercó otra vez y les repitió su oferta.

Esta vez fué la anciana la que le explicó que no, que ellos estaban acostumbrados a compartir todo.

El joven le preguntó a la anciana: -¿Y usted qué está esperando?

Y la anciana le contesto: - Los dientes!!!

Me duele el alma por mi pais

NO entiendo a los adultos. No es NO!

Consulta legal

Para información de todos, reenvío la consulta que le hiciera a un abogado recientemente.

Estimado colega necesito su ilustrado criterio para que me ayude con la consulta legal que planteo mas abajo:

¿¿¿Es esto una Violación Estatutaria??? ¿¿¿Estatuataria??? , o se trata más bien de un Error Monumental???

¿Vale la pena?

Por Víctor del Rosal Ahumada.

"No existen palabras que puedan describir esta tragedia", expresó el alcalde de Los Angeles, Antonio Villaraigosa, al llegar a la escena del crimen donde, este 27 de enero, un padre de familia despedido de su trabajo mató a su esposa, a sus cinco hijos, para luego suicidarse. El Señor y la Señora Lupoe fueron despedidos del hospital donde laboraban por haber falsificado información sobre su situación económica.

Ervin Lupoe, padre de familia, autor de esta masacre, dejó una nota, explicando sus motivos. Culpó a su ex-empleador por orillarlos al monstruoso plan de asesinato y suicidio.

"Después de tan tremenda (situación) mi esposa y yo pensamos que es mejor terminar nuestras vidas y por qué dejar a nuestros niños en las manos de extraños. Además parece que (nuestro empleador) quiere que nos matemos y nos llevemos a nuestra familia con nosotros", agrega.

La llamada tragedia de Wilmington es quizá el símbolo más grotesco y aberrante de la desesperanza de una crisis financiera global. "Cualquiera que sea la causa de desesperación que dispare esta violencia, hay ayuda allá afuera", estresa el alcalde de Los Angeles.

* * *

Cuando la actividad económica iniciaba siglos atrás nos limitábamos al trueque de bienes y servicios para satisfacer las necesidades básicas, logrando progresivamente una mayor especialización. Por lo general, cada quien se dedicaba a un oficio y se convertía en experto, ya sea tallando una mesa, tejiendo un abrigo, produciendo leche, construyendo una vivienda, etc.

El argumento clave de dicha especialización es que si todos nos dedicáramos a todo, sería imposible un cierto progreso; el mundo moderno como lo conocemos no existiría.

Y para que funcione este sistema económico es preciso también un símbolo común que sirva para intercambiar los bienes de forma efectiva, sin tener que recurrir al trueque en todo momento. Ahí entró en juego la moneda, y con ello las bases de nuestra economía moderna.

Sin embargo, hemos llegado a un punto en nuestra civilización donde intercambiamos nuestro tiempo por este símbolo, el dinero, dejando poco tiempo libre para 'vivir', para disfrutar el fruto del trabajo.

En un principio vivíamos para subsistir, pasando largas horas sembrando, ordeñando, cazando, buscando protección ante las inclemencias del tiempo, es decir, había que trabajar duro para sobrevivir.

Pero, ¿hemos 'progresado' hacia algo mejor? Hoy pasamos largas horas ya no para comer y vestirnos de forma directa, sino para adquirir aquello que permite adquirir los mismos satisfactores, ¡y unas cuantas cosas más!, a cambio de nuestro tiempo.

Por si fuera poco, parecieria que cada vez es más difícil dedicarse a aquel oficio que no sólo traiga dinero a la mesa, sino satisfacción y orgullo.

¿Será que necesitamos regresar al modelo más sencillo, a aquella versión donde la vida es más 'humilde' pero quizá con más recompensas?

La tragedia de Wilmington expone no sólo las consecuencias de los extremos de la mentalidad de víctima, un hombre y una mujer que culpan a su empleador por su situación, sino que personifican a un mundo 'moderno' enfocado en el tener.

Resulta que la familia Lupoe tenía una de las casas más grandes en el barrio de Wilmington, a 40 kms. del centro de Los Angeles. ¿Pensarían que al perder sus trabajos ya no serían vistos con el mismo respeto, que ya no podrían sostener el mismo nivel de vida? Determinaron que, así, la vida ya no valía la pena.

El problema más grave de la tan sonada crisis, no es necesariamente la pérdida del nivel económico, sino la infección del alma y de la mente que convence a la persona que sin su dinero, ya no vale lo mismo.

¿Es posible comprar el respeto a uno mismo?, ¿necesitamos tantas 'cosas' y un determinado 'estilo de vida' para que valga la pena vivir?

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