
Para aquellos desafortunados como yo, que no tenemos un carro ver la noticia de que vuelven a aumentar el precio del pasaje es como una cachetada en la madrugada o un balde de agua fría en pleno friíto de Enero.
Yo me quedé en shock. PLOF. ¿Qué es esto señoressss?
Si el aumento fuera en concordancia con el servicio me cayo la boca, pero caramba, estos carritos casi se estan cayendo la suelo. Dentro de poco para poder arrancar vamos a tener que hacer como los Picapiedras:
levantar el carrito por puesto con las manos y sacar los piecitos para arrancar Zuasssssss.
A mí me parece una burla, sinceramente. El país donde es mas barato el petróleo y donde el servicio de transporte es tan pésimo.
¿Acaso nos van a poner un policía en cada carrito por puesto para que no nos atraquen? Porque yo ya he pasado mi susto dos veces y, gracias a Dios, no me han hecho ni quitado nada, pero el susto queda (creo que esos dos días mi ángel de la guarda me hizo invisible). ¿O será acaso que ahora si van a hacer sus paradas en los lugares correspondientes y señalizados y no donde les da la gana?
No es justo. Es increíble. Y no hay dónde ni con quién quejarse. Aquí simplemente hace lo que les da la gana, expropian a quienes les da la gana e insultan a quienes le da la gana.
No hay derecho.
Que se devuelva el Huracán Ernesto, pero que se lleve a esta cuerda de miserables que quieren arruinar mi país para volverlo en una mala y vulgar copia de Cuba.
Grrrrrrr.