martes, 29 de enero de 2008

La Esencia del Ser

Según Juan XXIII

Sabrás del dolor y de la pena de estar con muchos, pero estar vacío.

Sabrás de la soledad de las noches y de la longitud de los días.

Sabrás de la espera sin paz y de aguardar con miedo.

Sabrás de la soberbia de aquellos que detentan el poder y someten sin compasión.

Sabrás de la deserción de los tuyos y de la impotencia del adiós.

Sabrás que ya es tarde y casi siempre imposible.

Sabrás que eres tú el que siempre da y sientes que pocas veces te toca recibir.

Sabrás que a menudo piensas distinto y que tal vez no te entiendan.

Pero sabrás también:

Que el dolor redime.

Que la soledad cura.

Que la fe agranda.

Que la esperanza sostiene.

Que la humildad ennoblece.

Que la perseverancia templa.

Que el olvido mitiga.

Que el perdón fortalece.

Que el recuerdo acompaña.

Que la razón guía.

Que el amor dignifíca...

Porque lo único que verdaderamente vale es aquello que está dentro de ti y lo que tú pienses de ti.

viernes, 25 de enero de 2008

Estirpe de Guaiquerie y a mucha honra

Un poquito antes de morir mi abuelito me dijo, en una noche de brisa fresca con olor a mar, en pleno Porlamar, que éramos descendientes de los indios Guaiqueríes.

Yo, por supuesto, me quedé fría, pues si bien mis rasgos, como ya algunos saben (jejejeje) son al estilo Pocahontas (cosa que me llena de orgullo por cierto ;) nunca me imaginé aquello.

La cosa es que apenas lo supe me sentí mas dueña de esa isla a la que amo (Margarita) y en la que viví por tantos años.

Me sentí mas venezolana que nunca y entendí el por qué de mi arraigo y mi defensa patriótica (que no tiene nada que ver con Bolivariana, ojo)

Para mi ese fué un legado hermoso que me reveló mi abuelo antes de dejarnos y del cuál me siento supremamente orgullosa.

Muchos de los margariteños natos son de una u otra manera familiares nuestros y eso me hacía sentir como en una casa grande.

Allá también mi querido y extrañado amigo Luis me llamaba Pocahontas y por él me tomé varias fotos en Disney con la querida muñequita para honrar el sobrenombre lleno de cariño y por otras razones lindas y sentimentales.

Que rico que a uno se le note la estirpe pura; el linaje, como me dijeron por ahí.

Que rico que se vea en mis rasgos lo puritica venezolana que soy y de lo cual me siento orgullosa.

Si vale, que rico.

Que rico ser descendente de una tribu que permaneció libre cuando arribaron los españoles y que fueron los únicos en ese estilo, a diferencia de las demás tribus caribeñas. Aquellos que llamaron a la isla Paraguachoa que significa Peces en abundancia, y Puebla de la mar (Porlamar).

Margarita es el nombre de mi mamá, tal vez sin saberlo mi abuelo que años mas tarde yo tendría a esa tierra en mi corazón como propia. Margarita es mi hogar aunque ya no viva ahí. Margarita vió nacer a mi bello abuelo al que adoro y extraño. Mi abuelo pescador, callado y fuerte.

Margariteña me siento y allá me gustaría morir.

Guaiqueríe. Margariteña. Libre. Fuerte. Pocahontas. India.

Mitad de allá y mitad de Barquisimeto. Naguará hijo er diablo que orgullo poder decir que si parezco india. Indiecita de verdad verdad. No de cuentos, ni de chismes, y a mucha honra una bella india.

jueves, 24 de enero de 2008

Las hermanitas de la caridad

Un hombre va conduciendo por una carretera y de pronto ve un letrero que dice:

"CASA DE PUTAS DE LAS HERMANITAS DE LA CARIDAD, 20KM".

Imagina que ha leído mal y sigue conduciendo, pero al rato ve otro letrero:

"CASA DE PUTAS DE LAS HERMANITAS DE LA CARIDAD, 10 KM"

"Imposible", piensa el hombre y sigue conduciendo.

Al rato aparece otro letrero:

CASA DE PUTAS DE LAS HERMANITAS DE LA CARIDAD, PROXIMA SALIDA A LA DERECHA"

Presa de la curiosidad, en lugar de seguir su camino, el hombre toma el desvío indicado que por una carretera solitaria le lleva a un aparcamiento al lado de lo que parece un convento.

Aparca su coche se dirige al convento y en él hay otro letrero:

"CASA DE PUTAS DE LAS HERMANITAS DE LA CARIDAD"

Sin más espera, el hombre llama a la puerta, y le abre una anciana monja.

- Buenas tardes hijo mio, que desea. - Vengo por lo del anuncio de la carretera- responde el hombre algo nervioso. - Pase hombre de Dios, siga por ese pasillo, al fondo verá una puerta con una luz roja, entre y le indicarán. - Gracias- responde el hombre. Sigue las indicaciones de la monja y al llegar a la puerta de la luz roja, llama y otra monja más joven le abre. - Buenas tardes hombre de Dios, que desea? - Vengo por lo del anuncio en la carretera.

- Bien, pase y deposite en el cepillo de esa mesa la cantidad de 60.-EUROS.

El hombre introduce el dinero en el cepillo.

-Ahora diríjase a la puerta verde y siga el pasillo, hasta la última puerta.

El hombre abre la puerta verde y empieza a caminar, al llegar a la última puerta la abre y se encuentra en el aparcamiento donde había dejado el coche.

Se da la vuelta sorprendido y encuentra otro letrero:

"VE CON DIOS, ACABAN DE JODERTE LAS HERMANITAS DE LA CARIDAD"

lunes, 21 de enero de 2008

La historia de Teresa:El apoyo laboral que todos necesitan

Esta es la historia de Teresa.

A Teresa la contrató una empresa ofreciéndole buen sueldo, buen cargo y una oficina a estrenar.

Con el paso de los días a Teresa le dijeron que su sitio de trabajo aún no estaba listo y que había que esperar, y que mientras tanto la capacitarían en otro sitio para que llegara con "todos los hierros" a la inauguración.

Pasaron los meses y cada vez le ponían a Teresa más y más excusas del por qué si oficina aún no estaba lista, y pusieron a la pobre Teresa a rodar por cuanta sucursal había de dicha empresa con la excusa de "capacitarla".

Empezó por aprender, luego cubriendo reposos post parto, también reposos médicos varios (aún cuando la misma Teresa estaba enferma y no decía nada).

La colocaron en muchas oficinas donde le hacían notar feacientemente que ESAS oficinas no eran la suya.

La pobre Teresa empezó a "achicolapalarse" y cada día le estaba dando flojera el saber que no sabía a donde la enviarían a trabajar ese día, o esa semana, o ese mes.

Empezó a entrenar personal nuevo, luego pasó a cubrir vacaciones de compañeros de otras oficinas.

Un día Teresa habla con su superior y le expone que tiene tiempo enferma y que fué al doctor, se hizo unos exámenes y voilá...necesita una operación urgente.

Su superior no tiene ningún problema y la apoya, pero...tiene que hablar con el "papá de los helados", el Gerente General.

Teresa piensa que está bien porque el tipo es pana de todos y muy amable.

CRASO ERROR!.

Teresa le expone su caso al Gerente y éste sin casi dejar que Teresa terminara de hablar (y sin considerar que la pobre Teresa no tiene ni donde poner la cartera en cada sitio a donde la mandan) le dice que ELLA va a tener que RECONSIDERAR el trabajo en esa empresa...

Teresa en shock, le explico al Gerente, que evidentemente no conocía bien, que el caso no es tan complicado pues la recuperación es rápida, pero Teresa no sabía que el Gerente tenía otros planes para ella...

Él quería que Teresa ocupara el lugar vacío DE CADA EMPLEADO que se fuera de vacaciones ese año y alegó que su oficina estaba muy lejos de ser inaugurada.

Teresa termina la conversación absurda e ilógica en completo shock y va a llamar a su superior quien se quedó igual de "lelo" que ella y que no puede creer esa reacción del Gerente.

Teresa pasa toda la tarde con el llanto en los ojos y la impotencia en la garganta, y sólo rompe a llorar en pleno metro bus y al llegar a su casa.

La pobre tonta de Teresa no entiende que el sacrificio y la lealtad no le importan a ninguna empresa cuando son ELLOS los que pierden una ficha de ajedrez que llena espacios tan convenientemente.

Ahora Teresa no sabe que hacer. Esta harta de una empresa donde le dicen como peinarse, vestirse, pararse, hablar y casi hasta pensar. Ella creía que esos sacrificios habían valido la pena, pero se dió duro contra la asquerosa realidad...NADIE VALORA NADA! .

Teresa aún, a esta hora, me llama y me dice que no sabe si operarse, aunque el dolor ya es inaguantable. No sabe si irse, aunque con el seguro de esa empresa es que puede operarse pues no tiene el dinero.

Mientras la pobre Teresa llora, sabe que en el otro lado de la ciudad un Gerente sin corazón y bien sano está planificando un despido indirecto o un próximo empleado para SU oficina. ESA oficina que Teresa tiene esperando por 4 meses.

Esta es la historia de Teresa, pero puede ser la tuya también, incluso puede ser la del chingado Gerente si algún día le toca un jefe como él mismo (ojalá!).

domingo, 20 de enero de 2008

Decir la Verdad

¿Cuantas veces hemos escuchado a la gente a nuestro alrededor diciendo que no les gusta la gente hipócrita y que prefieren siempre la verdad?

¿Cuantas veces has dicho ESA verdad que sientes que debes decir y el resultado son caras largas y amargadas, momentos incómodos e incluso relaciones resquebrajadas, sino rotas, por esa VERDAD?

¿Acaso la gente es sincera cuando exigen o piden tu verdad?

¿O es solo SU verdad la que les interesa oír y no la tuya porque les molesta, les lastima, les hiere, no les cuadra o no les conviene?

Yo me inclino por lo segundo.

La gente NO quiere oír la verdad, quieren oír LA VERDAD QUE LES CONVIENE. Por eso es tan fastidioso-incómodo-"inapropiado" decir la verdad que sientes, la verdad que quieres decir. Por eso es tan incómodo para los demás que seas TU quien diga la verdad, porque mientras sean ellos quienes la digan entonces es valedera, pero cuando eres tu quien la dices y quieres hacerla valer, eso trae rupturas, hipocrecías, molestias, incomodidades y pare usted de contar.

Entonces es mejor decir: "dime la verdad...pero la verdad que no me haga sentir mal y se adapte mejor a lo que yo quiero escuchar aunque esa verdad no sea cierta...

Ciertamente la verdad...duele

Embajadora de Hootsuite

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